Aprender a estudiar: Técnicas para alcanzar el MÁXIMO rendimiento

No basta con aprender a estudiar, hay que saber cómo estudiar mejor.

Y es que no se trata de pasar jornadas maratonianas delante del libro y los apuntes si aplicas técnicas de estudio poco eficaces, sino de que optimices el tiempo tanto como sea posible.

El alumnado se suele quejar de que el sistema educativo español está diseñado de tal manera que da mucha importancia a la memoria y poca a la práctica: se trata de llegar, vomitar los conocimientos que has podido retener a duras penas y olvidarte de todo para “hacer hueco” a lo siguiente.

Está claro que el sistema educativo necesita un cambio, pero también que es una cuestión de planteamiento personal.

Tienes que buscar tu propio enfoque y tener el firme propósito de aprovechar tu estancia en el instituto o en la universidad para tu propio desarrollo personal.

Seguro que encuentras la manera.

Tabla de contenidos

Antes de empezar a estudiar

antes de empezar a estudiar

Los tips para estudiar no solo engloban las técnicas más eficaces de estudio. Es necesario que consideres otros aspectos antes de empezar a estudiar, como los que señalamos a continuación.

1. Motivación a punto

Lo ideal es que la motivación sea intrínseca, es decir, tomártelo como que estás estudiando por el placer de hacerlo, por aprender y por desarrollarte personalmente.

La motivación extrínseca será visualizar la recompensa externa, como el aprobado o pasar de curso. También influye en la motivación nuestro estado de ánimo.

Lo que más te motivará será ir consiguiendo las pequeñas metas que te vayas proponiendo, tanto en la sesión como a largo plazo.

Supongamos que tienes un examen dentro de un mes y te has propuesto ir estudiando poco a poco para dedicar la última semana al repaso.

Planifica sesiones con objetivos diarios que te ayuden a conseguir el global, que es del llegar preparado/a al examen. Conseguir esos objetivos y saber que vas bien será lo que motive para continuar.

2. Preparar el ambiente de estudio

Está claro que para conseguir esos objetivos diarios que te has marcado debes concentrarte en estudiar, y para ello lo primero es contar con el espacio adecuado: una mesa amplia y una silla cómoda con respaldo alto en un lugar con poco ruido.

Será preferible la luz natural y que renueves periódicamente el aire, así como procurar que la temperatura esté entre 17º y 22 ºC.

También es fundamental el orden, y debes procurar mantener a raya las distracciones.

Las consultas frecuentes del teléfono móvil son las principales con las que lidiar, así que lo ideal es que desconectes el Wi-Fi o dejes el dispositivo fuera de la habitación.

No estudies con música, pues ignorarla para centrarte en lo que estás haciendo supone un esfuerzo cognitivo. En todo caso, debería ser instrumental y a un volumen muy bajo.

3. Gestión del tiempo

Que gestiones el tiempo de la manera adecuada es la recomendación eterna, pero está entre los mejores consejos para estudiar que te podemos dar. Y, a la vez, supone uno de los principales retos.

Lo ideal es que visualices el calendario para tener claro de cuánto tiempo dispones, y que seas realista a la hora de medirlo porque no solo vas a estudiar. Apunta todo lo que tengas que hacer para saber cuánto le vas a poder dedicar a cada examen.

En base al tiempo que tienes y a lo que debes hacer, diseña un plan de trabajo semanal con objetivos específicos que sean realistas. Y en función de lo que te propongas, contemplas tareas diarias a realizar.

Supongamos que estás estudiando las oposiciones para ser profesor/a de Secundaria.

Tienes que preparar el temario, la parte práctica y la programación, así que debes visualizar los meses que restan hasta los exámenes.

Marca una fecha tope para tenerlo todo listo y dedicarte solo al repaso, y distribuye las tareas por meses, semanas y días.

Eso sí, cuando estés haciendo una tarea debes enfocarte solo en eso, y no en otra cosa. Puedes variar si se te hace cuesta arriba, pero no llevar varias cosas a la vez.

4. Fijación de objetivos

Los objetivos tienen una relación muy estrecha con la motivación y con la gestión del tiempo.

Debes visualizar objetivos a largo plazo en base al calendario, pero para alcanzarlos lo ideal es que te vayas marcando pequeñas metas realistas en el día a día de estudio. Al conseguirlos, incrementarás tu motivación.

Supongamos que estás estudiando un ciclo y, en el plazo de un mes, tienes que entregar dos trabajos y hacer un examen. Calcula lo que debes hacer cada semana para llegar bien, y ponte tareas diarias que serán tus pequeños objetivos.

Por ejemplo, la primera semana decides buscar el tema a trabajar y cuáles serán los objetivos de los dos trabajos, así como proceder a la lectura y subrayado de los dos primeros temas que te entran en el examen.

Para completarlos, debes diseñar tareas diarias que te permitan avanzar.

5. La utilidad de las recompensas

Planifica también las recompensas, pues pueden servir para mantener la motivación y para desconectar.

Deben ser acordes a la dificultad de la tarea y no interrumpir en exceso el flujo de estudio, de manera que pongan en un brete la posibilidad de cumplir todas las tareas del día.

Supongamos que en un día te has propuesto la lectura y subrayado de un tema, además de la resolución de dos ejercicios prácticos.

Como recompensa para después de cada tarea decides que vas a usar el móvil 10 minutos, lo que te servirá para hacer la transición y desconectar. Al final de la sesión, si es temprano, también podrás ver un capítulo de tu serie favorita.

6. Crear el hábito

Lo ideal para crear hábito de estudio es ceñirse a una rutina, es decir, convertir el estudio en un hábito adquirido dentro de unas secuencias que se repiten en tu día a día.

Por ejemplo, si estás estudiando oposiciones y trabajas en horario de mañana, tu rutina será trabajar, comer, hacer algo de ejercicio, estudiar hasta la hora de la cena, hacer algo para desconectar antes de irte a la cama y dormir las siete u ocho horas necesarias para estar en plena forma al día siguiente.

Como ves, en esta rutina aparece el descanso y el ejercicio físico, pues ambos te ayudan a mejorar capacidades como la memoria y la concentración, esenciales para estudiar con éxito.

A eso se debe sumar la alimentación sana y equilibrada.

Técnicas de estudio: cómo aprender a estudiar

mejores técnicas de estudio

Las técnicas de estudio son ese conjunto de procedimientos y recursos que pones en marcha para interiorizar ese conocimiento en sesiones efectivas.

La falta de tiempo habitual hace que sea frecuente empezar a estudiar sin dedicar lo suficiente a saber qué método aplicar para el éxito, pero merece la pena dedicar tiempo a conocer aquello que te puede venir bien emplear.

1. Técnicas de concentración

Lo de saber cómo concentrarse para estudiar es la pregunta de esta era, pues recibimos todo tipo de estímulos en el día a día.

Y, a veces, no basta con eliminar las distracciones: simplemente nuestra cabeza no está por la labor y tiende a divagar.

¿Qué puedes hacer para concentrarte? Algunas ideas son:

  • Haz ejercicios de relajación. La respiración consciente y la meditación te pueden ayudar. En el primer caso, se trata de realizar respiraciones controladas tumbado/a y con la mano sobre el abdomen para centrar en el movimiento. En el segundo, puedes centrarte en mantener la mente en blanco y desechar los pensamientos involuntarios.
  • Usa papel y bolígrafo. Sirve especialmente cuando estás en clase y no puedes concentrarte en lo que está diciendo el/la profesor/a, pero también cuando estás leyendo. Hacer anotaciones al margen o apuntar conceptos clave en una hoja ayuda a mantener el foco.
  • Sé flexible y varía. Es conveniente que intercales tareas para evitar que una se te haga cuesta arriba, especialmente si es compleja. Para eso, precisamente, sirve la planificación.

¿Un truco para cuando sientes pereza?

Lo cierto es que la pereza no suele ser el enemigo a vencer, sino la procrastinación: pospones el momento de empezar a estudiar haciendo tareas poco útiles (como mirar las redes sociales) porque no te concentras.

Deja todo lo que estás haciendo y medita unos minutos, dejando la mente en blanco.

Se trata de no hacer nada absolutamente para sentir la necesidad de ponerte a hacer algo: estudiar.

E insistimos: un descanso suficiente y reparador, el ejercicio físico y la buena alimentación son pilares fundamentales para tu concentración y tu rendimiento.

2. Técnicas de lectura comprensiva

Repetimos: lectura comprensiva. Se trata de comprender, y no solo de leer.

Hablamos de interiorizar, y no solo de pasar por el texto sin más esperando a que tu cerebro retenga cuanto más mejor. Spoiler: no retendrá lo suficiente si no trabajas el texto.

Trabajar el texto es hacer lectura comprensiva, precisamente. ¿Y cómo se hace? Aquí tienes algunas ideas:

🔵 Busca las palabras que no entiendas

El diccionario es tu aliado durante el estudio. Si no entiendes una palabra búscala, lo que te servirá para ampliar tu vocabulario.

¿O esperas acordarte milagrosamente de un término que ni utilizas ni entiendes el día del examen?

A lo mejor puedes, pero difícilmente lo usarás correctamente.

🔵 Amplia conceptos

Si hay algo que no entiendes bien o en lo que te gustaría profundizar, no te limites a tus apuntes como única fuente. Tienes miles de recursos a los que acceder, tanto de manera rápida en Internet como en la biblioteca.

Busca otros textos, vídeos, infografías, etc., en los que se cuente lo mismo pero de otro modo, a fin de poder entenderlo y procesarlo.

🔵 Haz anotaciones al margen

A partir de tus búsquedas o de conceptos que recuerdes y puedas hilar, haz anotaciones que te ayudarán a tener una visión global del tema e interiorizarlo.

Si no tienes espacio suficiente, usa papeles adhesivos. ¡Eso es trabajar los apuntes!

🔵 Reflexiona en voz alta

Es la mejor forma de pensar sobre lo visto e ir llevándolo a tu propio vocabulario.

Imagínate en una conversación hablando de ello y diciendo todo lo que sabes, pues relacionarás lo visto con otras cosas que ya sepas.

🔵 Subraya solo las ideas principales

Señala los epígrafes que tiene el tema y los conceptos principales que se tratan en cada uno.

Por ejemplo, si estás estudiando principios de la teoría de la comunicación, en esta lectura comprensiva tendrás que señalar conceptos como “teoría de los efectos limitados”, “teoría de de la espiral de silencio”, “aguja hipodérmica” o “aldea global”.

Por el momento, no se trata de que subrayes el desarrollo de estos conceptos.

🔵 Haz breves esquemas conceptuales

Ve encajando los subtemas, apartados y conceptos clave de cada uno para tener una visión global e inicial del tema, lo que también te ayudará a procesarlo.

3. Técnicas de lectura y subrayado

Cuando estás estudiando, leer se debe entender como un proceso de reflexión, y no como algo que provocará una reacción instantánea y olvidarás como si se tratara de un meme.

Hay múltiples técnicas, como la lectura secuencial, la intensiva o la puntual. Y, si nos enfocamos en la velocidad de lectura, el escaneo o la lectura diagonal, entre otras.

Cada una tiene su utilidad.

En cuanto al subrayado, está entre las técnicas para estudiar más utilizadas.

Lo importante es tener presente que se trata de resaltar la información más relevante para manejar los conceptos importantes, luego no se trata de subrayarlo todo.

También existen diversas técnicas, como el subrayado lineal, el lateral, el estructural o el subrayado de realce.

4. Técnicas de lectura rápida

Conviene conocer técnicas de lectura rápida para, entre otras cosas, agregar fuentes secundarias al texto principal con las que enriquecer tu perspectiva.

Y es que tendrás más éxito preparándote un examen a modo de ensayo que memorizando un tema ya dado y que te tomas como algo inamovible.

Imagina que tienes que estudiar el teatro español de los años 40, y que basta con que conozcas el contexto, las características generales y los autores y obras principales.

Pero tú has ampliado el tema recurriendo a bibliografía, de manera que conoces más sobre las diferencias con otras épocas, los autores y su estilo, e incluso otros que no se mencionan en tu tema. Si gestionas bien el tiempo, bordarás el examen.

Para leer rápido tendrás que buscar un ambiente cómodo y concentrarte para usar solo la mente, es decir, no se trata de que leas en voz alta.

Puedes usar la punta de un lápiz para guiarte, de manera que esta marque la velocidad.

5. Técnicas de esquematización

esquemas para estudiar

El esquema es una representación gráfica a modo de resumen que recoge solo las líneas o características significativas. Contiene la información importante y usa palabras clave, de forma que en solo un golpe de vista puedes obtener las ideas principales.

Lo ideal es que ocupe un único folio, por lo que si el tema es largo puedes hacerlo por epígrafes.

Hay varios tipos de esquemas, como el lineal, el gráfico o los diagramas.

Sea cual sea, para realizarlo correctamente debes conocer bien el contenido, por lo que el esquema se suele insertar en una secuencia mayor que pasa también por la lectura comprensiva y el subrayado.

6. Mapas conceptuales

El mapa conceptual es similar al esquema porque también es una herramienta gráfica que permite organizar y representar el contenido para obtener la información relevante de un vistazo.

Presenta los conceptos y las relaciones entre ellos, y también pueden contener frases de enlace.

Habitualmente estos conceptos se presentan en círculos o cajas a los que se puede dar color, lo que contribuye también a la mnemotecnia.

Tanto el esquema como el mapa conceptual ayudan a la memorización: el día del examen, recurrirás mentalmente a estos productos que tú mismo has creado para saber qué tienes que escribir.

Si has trabajado bien el tema, sabrás ordenar el contenido correctamente.

7. Ejercicios prácticos y tests

Hacer ejercicios prácticos y tests ayuda a interiorizar el tema, así que conviene que los hagas adaptando su uso al examen que vas a realizar.

Si estás estudiando oposiciones, formarán parte de tu día a día.

Por ejemplo, los tests se realizan en las pruebas para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y los ejercicios prácticos en los exámenes de Educación.

Para afrontar tests y ejercicios prácticos debes tener en cuenta dos cosas: la primera, que tienes que conocer bien la teoría; y la segunda, que debes conocer técnicas de concentración, gestión del tiempo o esquemas de orden útiles.

Es el know-how, y cuanto más practiques más seguro/a irás.

8. Técnicas para memorizar

Es una de las partes más importantes del proceso, y a la vez la más difícil y cuestionada.

Pero ya has visto que no hablamos de meter una cosa en la cabeza a la fuerza, sino fijarlo en la memoria a base de procesarlo y trabajarlo correctamente.

Y es que no solo hay que retener información a la hora de estudiar para un examen, sino para el ejercicio profesional futuro.

Técnicas para memorizar hay muchas, así que te contamos algunas de ellas:

🔵 La exposición en voz alta

Visualiza los esquemas y mapas conceptuales que hayas creado y recita el tema, pues eso te ayudará a retenerlo porque, además, te expresarás con tu propio vocabulario.

Si te grabas, luego podrás comprobar cómo lo has hecho, lo que nos sirve para mencionar otra técnica: escuchar el tema en audio en repetidas ocasiones también te servirá para fijar en la memoria, así que contempla la opción.

🔵 Técnicas mnemotécnicas

Las reglas mnemotécnicas son las que ayudan a retener información en la memoria mediante la relación de palabras, números, eventos u otros.

Por ejemplo, imagina que tienes que retener la fecha 1491, y te acuerdas del 14 porque es el dorsal que llevabas a la espalda en tu equipo de fútbol, y de 91 porque es el año en que naciste.

Puedes usar tarjetas para estudiar para facilitar la memorización de contenidos.

🔵 Las historias

Son más fáciles de retener, así que se trata de que crees un relato con personajes, situaciones y escenarios para hilar tu cuento y lograr retenerlo.

Será mejor que la historia te diga algo, que despierte alguna emoción en ti para que no la olvides.

🔵 Los mapas mentales

Se trata de tener en la mente conceptos que se ramifican y se relacionan entre sí, para lo que pueden servirte los esquemas o mapas conceptuales coloridos que has creado durante el proceso de estudio.

9. Asociación de imágenes

La asociación es un proceso mental que puedes utilizar como técnica de memorización y, en este caso, lo que vas a relacionar es una imagen.

Sirven los esquemas y mapas conceptuales porque son una representación gráfica, pero también las fotografías o las ilustraciones.

Por ejemplo, te puede ser útil hacer una presentación a modo de esquema en Power Point y colocar una imagen en cada diapositiva.

No tiene por qué ajustarse completamente a lo que está escrito, es decir, no tienes que poner una foto del autor que estás estudiando.

Busca algo llamativo de lo que puedas acordarte y asociarlo inmediatamente al contenido, como una ilustración o incluso un meme.

10. Responder a preguntas

Es de mucha utilidad dividir el contenido por preguntas con respuestas de corta extensión.

Fíjate, por ejemplo, en el apartado de preguntas frecuentes de un blog: es efectivo porque expone cada pregunta de forma parecida a como se la hace un cliente, y ofrece a continuación una respuesta muy clara y concisa.

Y es que la mejor respuesta siempre va después de la mejor pregunta.

Recurre a preguntas como “¿Qué hizo?”, “¿Por qué lo hizo?”, “¿Cómo lo hizo?” o “¿Qué consecuencias tuvo?”, así como otras más concretas que dependerán del tema.

Metodología recomendada para estudiar mejor

aprender a estudiar mejor

Una metodología recomendada es la que te exponemos a continuación, pero una clave fundamental para abordarla es entender que necesita su tiempo. Por eso la planificación es uno de los puntos más importantes del cómo aprender a estudiar.

El proceso de estudio lleva su tiempo para resultar efectivo, así que de poco servirá que te pongas dos tardes antes y quieras procesarlo todo en pocas horas.

🔵 Prelectura: lectura de aproximación

La primera lectura de aproximación te servirá para entender de qué va el tema y, si lo has visto previamente en clase, refrescar la memoria.

Busca un lugar tranquilo y trata de concentrarte, pues si no logras mantener el foco tendrás que hacer repetidas lecturas. Si el tema es largo, divídelo por apartados.

🔵 Anotación al margen y subrayado de las ideas principales

En esa primera lectura o en una posterior, será útil que subrayes las ideas principales, busques las palabras que no entiendas y amplíes información sobre aquello que no te ha quedado claro, haciendo anotaciones al margen.

Ya abordamos este punto en el apartado de lectura comprensiva.

🔵 Lectura de estudio y de repaso

Esta lectura ya no se verá interrumpida por la búsqueda de información extra y la necesidad de hacer anotaciones. Te servirá para asentar lo que debes interiorizar y prepararte para la siguiente fase.

🔵 Subrayado

A estas alturas, si has trabajado el texto bien, ya sabrás separar lo que es importante de lo que no.

Tienes tus conceptos clave ya claros, así que ahora se trata de quedarte con el contenido asociado a cada uno que resulte relevante, así como a la información que los conecta.

🔵 Resumen del contenido

Con el tema subrayado, lo ideal es que reflexiones sobre lo visto para saber cómo lo puedes plasmar en un resumen que, por un lado, contenga un léxico que manejes. Y, por otro, ofrezca una síntesis de lo que tienes que retener.

No puedes quedarte con todos los conceptos secundarios o los ejemplos que aparezcan en el libro o en apuntes de clase, así que quédate con lo fundamental y ve enriqueciendo con lo que sepas y vaya con el tema.

🔵 Esquema gráfico para memorizar visualmente

Con el resumen del contenido ya hecho, te resultará fácil hacer un esquema gráfico o un mapa conceptual.

Varía el tamaño de las palabras clave y englóbalas en cajas con diferentes formas y colores para tener bien clara la jerarquía.

Te permitirá tener una visión general del tema de un vistazo, y luego podrás recurrir a este producto para repasar en lugar de ir al tema completo, lo que optimizará tu tiempo.

🔵 Memorización

Cuando se trata de saber cómo aprender a estudiar mejor, manejar las técnicas de memorización ayuda. Las fases anteriores ayudan a retener aquello que debes estudiar, así que complétalas con sosiego.

Si lo necesitas, puedes aplicar alguna de las técnicas que vimos más arriba, u otras de las que también te hablaremos.

Libros para aprender a estudiar

libros para aprender a estudiar

Además de la información útil que te proporcionan los libros, leer contribuye a aumentar la agilidad mental y activar el sistema visual, entre otros beneficios. En cualquier etapa de la vida es mejor cuanto más leas, pero más aún si estás estudiando.

👉 Aprende 10 veces más rápido

Con este sugerente título se presenta la obra de Joseph Millburg, en la que aglutina técnicas y trucos efectivos para potenciar el aprendizaje de los estudiantes.

Propone un cambio mental para aprender sin esfuerzo, ayuda a la planificación y promueve el rendimiento cognitivo para comprender y memorizar más rápido.

👉 El método Wells

Es un libro de Francisco del Pozo que sirve como manual sobre técnicas de estudio para opositores.

El mismo autor ha sido durante años opositor y preparador, así que sabe cómo afrontar las oposiciones y qué técnicas de estudio son las más efectivas.

👉 Aprende como Einstein

El autor de este libro es Steve Allen, y es uno de los más populares de la lista que te presentamos.

Te ayuda a memorizar más, enfocarte mejor y leer de manera efectiva para aprender cualquier cosa que te propongas. Para ello, presenta una colección de técnicas de aprendizaje.

👉 Técnicas de alto rendimiento para aprobar una oposición

De nuevo, son los opositores los receptores ideales de este libro que, claro está, puede leer cualquier persona que desee mejorar su rendimiento.

Lo escribe Fran Jódar, y asegura tener el método que le hizo pasar del fracaso absoluto a ser el número 1 en nota en su oposición.

👉 Desarrolla una mente prodigiosa

Quizás el título te suena un poco rimbombante, pero lo que te trae Ramón Campayo Martínez ha logrado convencer a cientos de personas.

Parte de la premisa de que todos podemos desarrollar nuestra mente hasta límites insospechados, lo que no solo te servirá para estudiar.

El autor es campeón mundial de memorización y lectura rápida, y tiene varios récords mundiales que así lo atestiguan.

👉 Memoriza como Sherlock Holmes

Los fans del famoso detective lo admiran por sus capacidades, y lo que propone Steve Allen es aprender y dominar la técnica del palacio de la memoria.

Es una técnica de memorización con la que, según el autor, podrás retener cualquier cosa, sin olvidarla aunque quieras.

Cursos para aprender a estudiar

Los libros comentados resultan sumamente prácticos, pero si eres de los que que prefiere ir superando fases y ejercicios para interiorizar mejor lo que aprendes, es mejor un curso. Te dejamos tres que nos resultan interesantes.

👉 Técnicas de estudio y aprendizaje

Es un curso de Sergio Moreno por el que ya han pasado cerca de 1200 estudiantes.

Te enseña a comprender, analizar y organizar la información de cualquier texto, además de a diseñar metas y objetivos, subrayar, hacer mapas conceptuales y otros productos, técnicas de memoria y gestión del tiempo.

👉 Técnicas de estudio. Cómo estudiar mejor y más rápido

Matías y María Guadalupe Salom son los creadores de este curso que enseña un método en el que ayudan a pasar de aprobar un número muy limitado de materias a ser el/la primero/a de una promoción.

Abordan todo lo esencial: cómo crear un contexto adecuado de estudio, qué equipos se necesitan, cómo crear mapas mentales, cómo disponer los bloques de estudio y más.

👉 Técnicas de estudio. Multiplica tu motivación para estudiar

Es Roberto Nova quien ofrece este curso en Udemy que, como los anteriores, no supera los 15 euros.

Te enseña hábitos, métodos y trucos para elevar y mantener la motivación al estudiar. Para ello, entre otras cosas, te propone entender en ciclo natural de la motivación humana y disfrutar el tiempo de estudio.

Conocer las técnicas de estudio con las que aprender a estudiar de manera eficaz puede transformar tu vida como estudiante. Merece mucho la pena que le dediques tiempo, pues tu éxito depende de cuánto y cómo eres capaz de aprovechar el tiempo para aprender.

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