Cómo estudiar para un examen en poco tiempo [Y BIEN]

Saber cómo estudiar para un examen es clave indispensable para el éxito, pues no basta con tener voluntad y tiempo: para poder optimizarlo, hay que conocer las técnicas de estudio que mejor se adaptan a nuestras necesidades.

La mayoría de las veces ni siquiera habrá tiempo, pues tener un número limitado de horas para estudiar es algo recurrente en la vida de un estudiante.

Esa sensación de necesitar un poco más tiempo o de que podrías haberlo hecho mejor si hubieras asentado mejor los conocimientos es algo que te acompañará durante todas tus etapas como estudiante.

Y no es malo.

Lo bueno es planteártelo e intentar mejorar tu técnica de estudio para exámenes. A continuación te ayudamos a lograrlo:

¿Cuál es la mejor manera de estudiar?

En nuestra guía sobre aprender a estudiar te hablamos largo y tendido de cuál está considerado uno de los mejores métodos para estudiar o, al menos, uno de los más recurrentes. Te lo resumimos:

  • Prelectura o lectura de aproximación. Se trata de tener un primer acercamiento o refrescar la memoria si ya lo viste en clase.
  • Segunda lectura con subrayados y anotaciones. Una vez leído, es momento de comenzar a trabajar el texto. ¿Cómo? Subrayando SOLO los conceptos principales que aborda, buscando las palabras que no entiendas y anotándolas al margen, ampliando información que está confusa o crees que podría estar mejor…
  • Lectura de estudio y repaso. Tendrás en tu poder todo lo que crees que necesitas saber sobre el tema, y ahora es el momento de asentarlo.
  • Subrayado. Dado que has trabajado el texto, sabrás qué es importante y qué es solo complementario. Es momento de que lo subrayes para tenerlo a la vista, e irte solo a lo más relevante en las siguientes etapas del estudio.
  • Resumen. Para hacer el resumen es necesario que reflexiones sobre lo que has visto, y que trates de llevarlo a un nivel más familiar para interiorizarlo. Usa tus propias palabras y pon solo aquello que pondrías en el examen.
  • Esquema. Es útil para obtener de manera gráfica y de un simple vistazo todo lo que necesitas saber del tema, en una jerarquía de conceptos que pueden incluir o no los conectores. Será lo que utilices para repasar.
  • Memorización. Es momento de comprobar qué has logrado retener del tema después de todo ese trabajo, y poner en práctica técnicas de memorización para aquello que cueste más. Por ejemplo, usar reglas mnemotécnicas para las fechas.

Sí, sabemos que se trata de un proceso largo.

De todo lo anterior se desprende que el buen estudio necesita dos cosas: 1) tiempo, y 2) planificación.

Si te organizas y trabajas tienes que salir, sí o sí. Haz lo que puedas día tras día y sé honesto/a contigo mismo/a: ¿te estás esforzando?

Si la respuesta es sí, no te antepongas al resultado ni te preocupes por la falta de tiempo.

Habrás hecho todo lo que estaba en tu mano.

Pero puede que lo que te estés preguntando es cómo estudiar rápido para un examen, luego no te sirve el esquema anterior.

¿Qué hacer entonces?

El neurobiólogo Héctor Ruiz, autor del libro “Aprendiendo a aprender”, tiene dos noticias para ti: una “buena” y otra mala:

  1. La buena noticia es que no necesitas el esquema anterior para estudiar. No es que esté mal, pero le parece más inefectivo hacer todo el proceso mirando los apuntes, porque los conceptos se quedan en un nivel de familiaridad que es el más bajo de la memoria. Es necesario evocar, es decir, partir de lo que recuerdas sin mirar el texto.
  2. La mala noticia es que también considera que es un error común condensar todo el estudio en una o varias sesiones (pocas) de muchas horas seguidas. Se trata de un aprendizaje efímero que igual te da para aprobar, pero no serán conocimientos que retengas.

Como situaciones extremas exigen medidas extremas, más adelante te contamos cómo estudiar rápido.

A todo esto, es posible que tengas tiempo suficiente y te estés preguntando por el esquema anterior, que ya hemos dicho que ha puesto en cuestión el neurobiólogo Héctor Ruiz.

Tranquilo/a: lo que él pone en cuestión no es el proceso en sí, sino cómo se hace.

Debes trabajar el tema, sí, pero no siempre sobre el papel.

Procésalo y llévalo a tu memoria del modo que te hemos contado.

Cómo estudiar un examen: Técnicas y consejos

consejos y técnicas para estudiar exámenes

Ruiz también asegura que, incluso si tu propósito es aprender algo para el examen y nada más, también debes utilizar las técnicas adecuadas.

Te va a requerir el mismo tiempo y el mismo esfuerzo que si tu único propósito es aprobar, pero el aprendizaje será más duradero y te ayudará en momentos posteriores de tu etapa como estudiante. Es decir, que no hay excusa que valga para no hacerlo bien.

Las técnicas son el conjunto de procedimientos y recursos de los que te servirás para interiorizar la materia, y poder tener un desempeño adecuado en la prueba.

Lo que utilices dependerá de muchas factores, como la materia que estudies, lo que se te da bien, el tiempo de que dispongas o el tipo de examen que vas a hacer.

Precisamente en este último parámetros nos enfocamos a continuación.

Cómo estudiar para un examen tipo test

No te lleves a engaño: los exámenes tipo test también necesitan que estudies.

La mayor parte del alumnado acoge con más entusiasmo este tipo de exámenes porque las respuestas le vienen dadas y solo tiene que elegir una o varias correctas, no hay que hacer una exposición bien hilada y argumentada como sucede en los de desarrollo.

Pero eso no significan que no carezcan de dificultad, y esta radica en la confusión que suelen generar. Más aún si en cada pregunta se ofrecen respuestas parecidas, con ligeras variaciones o incluso varias a elegir.

Es necesario conocer unas técnicas útiles para afrontarlo:

1. Da prioridad a lo gráfico: los mapas conceptuales

Es necesario que varíes el esquema que te comentábamos. Deberías hacer una lectura aproximativa, una segunda lectura con subrayado de los conceptos clave o esquemas, pero no es necesario que realices resúmenes porque no serán tan útiles en este caso.

La clave es que leas, comprendas bien la materia y retengas lo que se te propone. Para eso son muy útiles los mapas conceptuales que contienen una jerarquía de términos, con o sin conectores textuales que los hilen.

2. Anticípate a las confusiones

A lo largo de las lecturas, tendrás que ir haciendo anotaciones que te ayuden a tener claro el tema, pero debes ser especialmente insistente en aquellos conceptos y pasajes que se presten a confusión, por ser parecidos a otros.

En las ciencias, por ejemplo, suele haber términos parecidos que se oponen. Imagina que estás estudiando geografía y te encuentras con el concepto de cuenca endorreica. Tendrás que tener claro que es y colocar marcadores en tus apuntes para no confundirla con la exorreica.

3. Practica

Como decimos, en el examen tipo test no se trata de saber las respuestas de memoria, sino de identificar cuál es la correcta o correctas entre varias posibilidades. Debes estudiar cómo se estudia la teoría, sí, pero también es recomendable que practiques.

Si estás preparando unas oposiciones, probablemente tengas acceso a exámenes de otras convocatorias.

Si estás en la universidad o en el instituto, puedes elaborar tus propias preguntas y respuestas para practicar, y compartirlas con compañeros/as que elaboren las suyas propias para tener más.

Optar por un aprendizaje colaborativo es enriquecedor en cualquier caso.

4. Vuelve sobre tus errores

Si tienes a tu disposición exámenes de otras convocatorias con los que practicar, lo ideal no es que te limites a mirar la plantilla y poner tics verdes o cruces rojas para separar aciertos de fallos. Allá donde hayas fallado, deberás entender por qué.

De hecho, lo ideal es no mirar el resultado directamente en la rúbrica o plantilla, sino buscar en el tema.

La lectura e identificación de la información te permitirá una comprensión mayor, sobre todo en las partes que lleves peor.

5. Repasa mucho

Ya hemos dicho que no tienes que trabajar ante el tema en cuanto a resúmenes, por ejemplo. Eso te ayudaría a memorizar, pero en este caso no se trata tanto de memorizar y sí de entender el tema para identificar la respuesta correcta.

El nivel de memorización que se exija dependerá de la materia.

Las primeras lecturas serán de aproximación, así que tu propósito deberá ser entenderlo todo, subrayar los conceptos principales y hacer las anotaciones necesarias para ello.

A partir de ahí se tratará de que vayas haciendo lecturas sucesivas, siempre manteniendo el foco en lo que haces.

El número de veces que leas dependerá de tu necesidad.

6. Bonus: cómo afrontar el examen

Las técnicas a poner en marcha no terminan con el estudio, sino que son útiles también para el día del examen. Te proponemos una secuencia para tener éxito:

  1. Lee bien la pregunta y sus respuestas. Esto parece obvio, pero los nervios y las prisas nos suelen traicionar en un momento clave del examen tipo test. Muchos de los fallos que se comenten tienen que ver con contestar a la ligera, sin detenerte a leer bien la pregunta, entenderla e identificar las diferencias entre respuestas.
  2. Contesta a la pregunta. Si has leído bien la pregunta, tienes claro qué dice cada opción y sabes la respuesta, contesta y pasa a la siguiente sin invertir más tiempo en ella.
  3. ¿Y si tienes dudas? Empieza por descartar las respuestas claramente erróneas, pues lo habitual es que haya dudas entre dos posibilidades. Marca la que creas que es con el lápiz o colocando un pequeño signo de interrogación junto a ella. Concéntrate, busca la respuesta en tu memoria porque si has estudiado debe aparecer. Si no, no te atasques. Deja la anotación y no la contestes aún.
  4. Da sucesivas pasadas. Seguro que con frecuencia caes a toro pasado en algo que deberías haber hecho o dicho antes, ¿verdad? El día del examen te puede pasar lo mismo. Sigue contestando las preguntas que sepas y, solo una vez que hayas terminado, vuelve sobre las que dejaste en duda. Tu cabeza habrá estado trabajando sobre ello aunque sea de forma pasiva, y puede que esta vez lo veas más claro.
  5. Emplea todo el tiempo que tienes. Tu cerebro estará trabajando para recuperar esa información, así que apura hasta el último momento porque en cualquier instante puede aparecer. Puede que en algún momento veas la respuesta mucho más clara de lo que las has visto hasta entonces.

Que contestes o no las preguntas que te generan serias dudas, y ni siquiera tu intuición pueden resolver, dependerá de si las respuestas incorrectas y/o si contestar restan o no. Si consideras que tienes un número suficiente de respuestas correctas, quizás no merece la pena arriesgar.

Cómo estudiar para un examen de desarrollo

cómo estudiar para exámenes de desarrollo

Si te preguntas cómo estudiar para un examen de historia, de literatura o de historia del arte, es probablemente porque necesitas conocer técnicas específicas para un examen de desarrollo. Son los más temidos porque, al no venir la respuesta dada, hay que memorizar la materia con más efectividad.

No solo eso, también hay que demostrar claridad expositiva a la hora de redactar el tema, hilar bien los conceptos y recoger aquello que sea pertinente.

Es cuestión de práctica conseguirlo y será una competencia que usarás toda la vida, por lo que merece la pena ponerse a ello.

1. Pon en marcha técnicas de memorización

En los exámenes de desarrollo estás solo/a ante el peligro. No hay ninguna respuesta entre la que elegir, solo la pregunta (que debes leer muy bien para ajustarte a ella).

Todo lo demás debe estar en tu memoria, así que debes trabajarla muy bien.

Recurre a técnicas de memorización como estas:

Recuerda sin mirar el material

Insistimos en que trabajar el texto mirando los materiales una y otra vez no te servirá para recordarlo.

Te servirá para comprenderlo, que es fundamental para poder retenerlo, pero para terminar de grabarlo en tu memoria debes apartar el contenido de tu vista e intentar memorizarlo en tu cabeza o en un papel en blanco.

Como si te hicieras pequeños exámenes, y cuando vuelvas a leer el efecto será distinto.

Interactúa con el texto

Después de hacer las primeras lecturas de comprensión, ve aparcando el contenido para hacerte preguntas sobre lo que leas y relaciona con otras cosas que ya sepas. También puedes comentarlo con alguien que se preste a escucharte, por ejemplo, tus compañeros de clase o de las oposiciones.

Establece relaciones

Solemos recordar algo porque se nos viene una imagen a la cabeza o porque pensamos en algo que está relacionado: piensas en tu mejor amiga, en que la última que os visteis comisteis hamburguesa y… ¡en que tienes que descongelar tu cena de esta noche!

Por raro que pueda resultar, así funciona nuestro cerebro.

Las asociaciones no tienen por qué ser coherentes, racionales o serias, se trata solo de que te ayuden a memorizar.

Por ejemplo, estás estudiando historia y en tu esquema quieres poner una foto de una chirigota de los Carnavales de Cádiz, cuyos miembros iban caracterizados como monarcas españoles.

¿A ti te sirve?

Entonces está bien.

2. Trabaja con tarjetas o flashcards

Las tarjetas o flashcards pueden tener muchos usos, pero lo fundamental es que seas tú mismo/a quien las elabore: escribe, varía el tamaño de la letra, dale color y, en definitiva, haz algo totalmente personalizado.

Las puedes usar a modo de guion: escribe los conceptos principales y una breve descripción. Porque seguro que te ha pasado: estás escribiendo una respuesta el día del examen y vas bien, pero de repente piensas: “Y ahora, ¿qué venía?”.

Cuando desarrollas un tema para las oposiciones o para la selectividad, este debe estar equilibrado y ser coherente: no debes escribir nada que no tenga que ver, ni hablar demasiado sobre algo secundario y poco de algo importante.

Las flashcards bien elaboradas pueden ayudarte a retener y ordenar lo que tienes que desarrollar en su justa medida. El día del examen recuérdalas, hazte un esquema breve y escribe.

3. Ensaya

Los simulacros te ayudarán mucho por varias cuestiones.

Una de ellas es porque, como te decíamos, ayuda más a la memoria repetir el examen oralmente o por escrito sin apuntes. Otra es que te permitirá controlar el tiempo que empleas.

Selecciona un tema, ponte el cronómetro y empieza a escribir.

Si se agota y nos has terminado, necesitas acotar el contenido.

En caso contrario, puede que hayas escrito poco. Sea como sea, ve al tema y corrige: ¿te has dejado atrás alguna de las ideas principales? ¿Has puesto demasiada información prescindible?

Solo corrigiendo se aprende.

Está claro que para hacer todo esto tienes que tener tiempo y organizarte bien.

No nos cansaremos de repetir que esta es una de las claves fundamentales del buen estudio.

Bonus: cómo afrontar el examen

Métete esto en la cabeza: no se trata de que llegues al examen y vomites el tema tal cual.

Lo ideal es que lo plantees como un ensayo en el que vas uniendo las ideas principales y las secundarias. Provendrán tanto de tus apuntes, como de otras fuentes a las que has recurrido como de lo que puedes poner en relación porque ya sabes.

A medida que vayas avanzando en las diferentes etapas educativas, experimentarás un desarrollo cognitivo que te pondrá la tarea anterior mucho más fácil.

Es cuestión de madurez.

Una cuestión importante: pase lo que pase, ¡ESCRIBE! Puede que caiga un tema que no te sabes bien, o que ni siquiera te has estudiado.

No te vengas abajo, seguro que puedes relacionar el contenido de otros temas o materias. Haz un breve guion con lo que vas a escribir y, cuando te pongas a ello, seguro que vas hilando conceptos para hacer una actuación más que digna.

Cómo estudiar para un examen de matemáticas

El de matemáticas no es un examen de desarrollo, pero tampoco es un tipo test. Debes conocer la teoría para saber cómo resolver cada ejercicio, pero no para explicarla (al menos, en la mayoría de los casos).

Luego en lo que debes centrar tus esfuerzos es en practicar.

La secuencia, por lo tanto, sería esta:

  1. Aprende bien cómo resolver cada ejercicio. Lleva su tiempo, claro, así que atiende bien en clase y pregunta las dudas. Un/a buen/a profesor/a explicará las veces que haga falta, pero aún tienes infinidad de recursos en Internet para entender e incluso amar las matemáticas.
  2. Practica. La red también es un banco de recursos muy potentes para encontrar ejercicios, y mejor aún si están resueltos para que luego puedas corregir. También puedes hacer ejercicios que ya hayas hecho en clase, sobre todo si los tenías mal de primeras.
  3. Básate en tus propios ejemplos. Se trata de que pienses en situaciones cotidianas para llevarlas a los problemas matemáticos, así no tendrás la sensación de estar tratando con algo tan abstracto. Si se aplica en los niños es porque funciona (“Si tienes cuatro manzanas, le das a una a Kike y otra a Conchita, ¿cuántas manzanas te quedan?”).
  4. Corrige. Al contrario de lo que sucede con la historia o la literatura, en matemáticas no caben interpretaciones: si está bien está bien, no puede estar medio mal. Si has fallado, presta atención a la parte donde lo has hecho y examina bien hasta que logres entender qué has hecho mal. Mirar la teoría te será de mucha utilidad.
  5. Pide ayuda. Las matemáticas pueden ponerse muy cuesta arriba porque la dificultad va en aumento, de manera que si no construyes buenos cimientos no tendrás solidez. Por lo tanto, no des una patada hacia adelante cuando no sepas algo, porque volverás a encontrarla más adelante y será más grande. Detente, retira la piedra y sigue el camino. Sin importar lo que te cueste ni la ayuda que tengas que solicitar.

Podemos contestar de una forma similar si la pregunta es cómo estudiar para un examen de inglés, aunque se trata de letras y no de ciencias. En el examen no tendrás que desarrollar la teoría, pero te ayudará conocerla, así que trata de entender por qué debes escribir ese tiempo verbal (por ejemplo) y luego practica.

Consejos para estudiar rápido para un examen

cómo estudiar rápido para un examen

Insistimos mucho en que hay que ir con tiempo y organizarse bien, sí, pero también somos realistas: a cualquier estudiante se le echa el tiempo encima en más de una ocasión.

A veces, con demasiada frecuencia. Te contamos cómo estudiar para un examen rápido y bien, pero solo como medida excepcional.

Lo ideal es que aprendas a organizarte y a no procrastinar cuanto antes.

1. Prepara bien el escenario

“Si tengo poco tiempo, ¿cómo voy a perderlo en ordenar?”, pensarás. Precisamente porque no tienes tiempo limitado deberías tenerlo todo ordenado y a la mano, pero luego no detenerte en ir buscando aquello que necesitas.

Lo fundamental: tener manuales, apuntes, bolígrafos, folios y resto de material a la mano y organizado. Y más importante aún: ¡evita a toda costa las distracciones! Tienes poco tiempo, ¿no? Pues deja el móvil fuera de la habitación.

2. Lee bien y comprende

Si quieres estudiar rápido debes evitar las distracciones, pero no eludir los pasos fundamentales de todo buen estudio. Pon el foco en lo que lees y, si hay algo que no entiendes, vuelve sobre ese pasaje y haz un esfuerzo extra por comprender.

Afortunadamente hoy día dispones de miles de recursos con los que podrás entenderlo mejor: el diccionario, un vídeo, una enciclopedia online, etc.

Lo ideal es que, a medida que leas, subrayes aquellos conceptos fundamentales que luego tendrás que retener sí o sí. Eso te ayudará por varios motivos: podrás mantener la concentración y destacarás lo imprescindible de cara a sucesivas lecturas.

3. Dedica tiempo a memorizar

Si no das este paso, llevarás la información “sujeta con alfileres”, como se suele decir. No estará en tu cabeza y, por lo tanto, puede que no aparezca el día del examen. En definitiva, este paso también deberías tomarlo como ineludible.

Más arriba te hemos dejado unas técnicas que memorización que puedes poner en práctica. Si de verdad no tienes tiempo material de ponerlas en práctica, tendrás que conformarte con lecturas sucesivas, pero siempre tendrás que comprender el contenido.

Habrá más posibilidades en un examen tipo test, pero nunca se sabe hasta dónde puede llegar la retentiva.

¿Y cómo estudiar el día antes o la noche anterior al examen?

Si has planificado y trabajado bien tus sesiones, el día antes del examen solo tendrás que repasar.

Trata de recordar lo que has aprendido, para lo que puedes ir recitando el tema y escribir las palabras clave o grabarte, y luego corregir.

En caso de que quieras saber cómo estudiar un día antes del examen sin haber empezado, poco podemos hacer más allá de desearte suerte. Te recomendamos que hagas una lectura comprensiva profunda y lecturas sucesivas de asimilación.

Si te da tiempo, trata de memorizar las partes que intuyas que van a caer.

Vídeos que pueden ayudarte con otras ideas y técnicas de estudiantes para empollar exámenes:

En resumen, saber cómo estudiar para un examen en poco tiempo y bien requiere de años de práctica, pero, sobre todo, de muchísima voluntad. Si tienes motivación y quieres aprobar, seguro que te planificas bien y aprovechas las sesiones. ¡Mucho ánimo!

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